¿Te ha pasado alguna vez que visitas una web y, durante días, te persiguen anuncios relacionados con lo que estabas mirando? ¿O que una tienda online recuerda tu carrito aunque cierres el navegador? Nada de eso es casualidad. Detrás de estas experiencias están las conocidas cookies.
Durante años han sido la base del marketing digital moderno, pero en 2025 su papel está cambiando radicalmente. Las nuevas regulaciones y el giro hacia la privacidad están transformando la forma en la que las marcas recopilan datos y se comunican con los usuarios.
En este artículo te explico qué son las cookies, para qué sirven y por qué están en el centro del debate digital actual, además de cómo afecta todo esto a tu web o negocio online.
Las cookies son pequeños archivos de texto que un sitio web guarda en tu navegador cuando lo visitas. Su función es recordar información sobre ti para mejorar tu experiencia en futuras visitas.
Gracias a las cookies, una web puede:
Recordar tu idioma o ubicación
Mantener tu sesión iniciada
Guardar productos en el carrito
Analizar cómo navegas por la página
Es como si cada web dejara una pequeña nota en tu navegador diciendo: “este usuario ya ha estado aquí y esto es lo que le interesa”. Esa información, bien utilizada, permite ofrecer experiencias más personalizadas… pero mal gestionada, puede invadir la privacidad.
Cuando hablamos de cookies, solemos meterlas todas en el mismo saco, pero en realidad existen distintos tipos, cada uno con una función concreta. Conocerlos te ayudará a entender mejor qué estás aceptando (o rechazando).
Son creadas por la web que estás visitando. Permiten funciones básicas como mantener la sesión iniciada o recordar tus preferencias. Suelen ser necesarias y menos invasivas.
Proceden de servicios externos como plataformas publicitarias o redes sociales. Sirven para rastrear el comportamiento del usuario entre distintas webs. Son las más cuestionadas desde el punto de vista de la privacidad.
Son esenciales para que el sitio funcione correctamente. Sin ellas, muchas acciones básicas no serían posibles.
Adaptan la web a tus preferencias: idioma, región, tipo de visualización, etc.
Recogen datos anónimos sobre el uso del sitio: páginas visitadas, tiempo de permanencia, clics… Ayudan a mejorar la web, pero no son imprescindibles.
Permiten mostrar anuncios personalizados en función de tus intereses. Aquí es donde entra en juego gran parte del debate actual.
Desde el punto de vista empresarial, las cookies han sido clave para:
Segmentar audiencias y mostrar mensajes más relevantes
Medir el rendimiento real de campañas publicitarias
Optimizar la experiencia de usuario
Analizar el comportamiento del visitante y mejorar contenidos
Cuando ves un anuncio que parece “hecho para ti”, no es suerte: es análisis de datos. El problema aparece cuando este seguimiento se hace sin transparencia o consentimiento.
Durante mucho tiempo, muchas webs utilizaron cookies sin explicar claramente su finalidad. Esto cambió con la entrada en vigor del RGPD (GDPR) y la Directiva ePrivacy en Europa.
Desde entonces, las webs están obligadas a:
Solicitar consentimiento explícito (nada de casillas premarcadas)
Explicar de forma clara qué datos recopilan
Permitir aceptar, rechazar o configurar cookies
Facilitar el cambio de decisión en cualquier momento
Y el gran cambio llega ahora: Google Chrome eliminará definitivamente las cookies de terceros, marcando un antes y un después en el marketing digital.
Este nuevo escenario obliga a las empresas a replantear su estrategia digital. Algunas de las alternativas que ya están ganando protagonismo son:
First-party data: datos obtenidos directamente del usuario (formularios, registros, suscripciones)
Publicidad contextual: anuncios relacionados con el contenido de la página, no con el historial del usuario
Nuevas tecnologías de segmentación más respetuosas con la privacidad
Relaciones basadas en confianza, no en rastreo masivo
Las marcas que se adapten antes tendrán una ventaja competitiva clara.
Si tienes una web, blog o tienda online, es fundamental cumplir con la legislación vigente. Esto implica:
Mostrar un banner de cookies claro y visible
Ofrecer opciones reales: aceptar, rechazar o configurar
Contar con una política de cookies transparente
Usar herramientas de gestión profesional si es necesario
Cumplir la normativa no solo evita sanciones, también transmite seriedad y confianza al usuario.
El nuevo ecosistema digital será menos invasivo y más centrado en el usuario. Las cookies no desaparecen por completo, pero dejan de ser el eje principal del marketing online.
Esto obliga a los negocios a:
Aportar más valor real
Comunicar mejor
Construir audiencias propias
Priorizar la calidad sobre la persecución publicitaria
Como usuario, tendrás más control sobre tus datos. Y como empresa, la oportunidad de diferenciarte haciendo las cosas bien.
Las cookies han sido una herramienta poderosa, pero su uso está evolucionando. Entender cómo funcionan y cómo cambia el entorno digital es fundamental para tomar buenas decisiones, tanto si gestionas una web como si simplemente navegas por internet.
Si quieres adaptar tu sitio web al nuevo escenario sin cookies, mejorar tu analítica digital o cumplir correctamente con la normativa, puedo ayudarte a hacerlo de forma clara y bien planteada.
El futuro digital no va de rastrear más, sino de construir confianza.
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